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FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS 03

 

Qué se puede decir de las fiestas 03, como todos los años, han sido estupendas, aunque se ha visto menos gente en la era que otros años. Ha hecho calor, nos ha molestado la pólvora en los ojos, el sol nos ha achicharrado... en fin han sido geniales..

Como nota a destacar, el descenso en el número de “trabuqueros”, que ha sido suplido por un mayor número de disparos del resto de participantes.

San Sebastián en la puerta de la ermita

El viernes a las 9 de la noche, después de la misa, San Sebastián recorrió las calles del pueblo. Su salida fue muy espectacular, en ella se quemaron bengalas que iluminaron al Patrón mientras tomaba el camino hacia la era del castillo, (era de San Sebastián) en la que se quemarían ruedas pirotécnicas en su honor. Nada más salir una salva de los “tiraores” junto con los cohetes nos anunciaron que San Sebastián había salido de su ermita y tomaba el camino de la Iglesia de la Encarnación.

San Sebastián por los CantonesSan Sebastián por los Cantones

El recorrido por las calles del pueblo fue seguido por gran cantidad de público. Hay que destacar el recorrido de San Sebastián por el barrio de los cantones, la falta de iluminación en este punto del recorrido estuvo en contraposición con la iluminación de las andas del Patrón, dando mayor recogimiento y misticismos al momento.

En honor a San Sebastián se quemaron ruedas pirotécnicas, (como todos los años), este acto, de gran belleza, se realiza tanto en la era del castillo como en el pletín de la Iglesia de la Encarnación. Estas ruedas son ofrecidas al Patrón por los vecinos en señal de agradecimiento, de devoción, o por promesa.

Quemando las ruedas en el pletín de la Iglesia

 

Su gran luminosidad y el gran chisporroteo que presentan, hacen de este momento uno de los más  bellos en la procesión del viernes.

Al finalizar la ofrenda de luz y fuego, San Sebastián es llevado al interior de la Iglesia de la Encarnación, en la que estará hasta la mañana del sábado en la que volverá a procesionar por las calles del pueblo. Es ubicado en el altar mayor, a la derecha del sagrario (si se mira de frente), y adornado con flores.

San Sebastián entrando en la Iglesia

El sábado, a las 13 horas, y después de la misa, San Sebastián fue procesionado por segunda vez por las calles del pueblo. Esta procesión es secundada por un mayor número de gente que la de la noche anterior.

En esta procesión, San Sebastián es escoltado por las fuerzas Cristianas, mientras que las fuerzas Moras les salen al encuentro. El intercambio de trabucazos es continuo.

Sobre las 5 de la tarde del sábado comienza la esperada función de moros y cristianos. En este primer acto, las fuerzas cristianas se encuentran en posesión de la era, el castillo y del Santo, así como de las insignias (el pincho, la alabarda y la bandera). En este primer acto, los moros hacen acto de presencia en la era del castillo, y le piden a los cristianos que la abandonen y que entreguen la era, el Santo y las insignias. Los cristianos se niegan, y.... “se arma el belén”

Los Cristianos toman posesión del castillo

A partir de este momento, las escaramuzas se suceden unas tras otras en las que continuamente los cristianos van perdiendo terreno en favor de los moros que poco a poco van “tomando el control” de la era.

Una de las peleas

 

Todas estas escenas de lucha son acompañadas por la banda de música y por los trabuqueros que “ahuman” las escenas. Estas escenas se caracterizan porque las luchas son realizadas entrechocando las armas mientras se corre ya sea entrando o saliendo de la era, y de igual a igual, es decir: el Rey cristiano lucha con el Rey moro, el general cristiano con el general moro....

 

La batalla por las insignias, es una de las más animadas, ya que en estas escenas la lucha se prolonga durante unos minutos en la propia era, no es abandonada por ningún bando y en ella participan las insignias, (en el resto de batallas estas se encuentran al margen). Como en el amor y en la guerra todo vale, este año nos hemos reído mucho al ver como las insignias eran escondidas por sus portadores, este momento ha sido de los más graciosos, ya que los moros al entrar en la era no vieron ninguna de las insignias y hubo de ser el público el que guiase a los moros hacia los escondites.

Vamos a escondernos

Ya vencidos los cristianos, los moros hacen ostentación de su victoria revoloteando la bandera de San Sebastián. Este revoloteo consiste en liar y desliar la bandera en su mástil, para lo cual el abanderado debe de realizar giros de 360º. Este revoloteo es acompañado por la banda de música que toca las “olas del Danubio” y escoltado por las fuerzas moras, ya que nunca se sabe si los cristianos se van a abalanzar sobre él. Además de las insignias, el castillo, San Sebastián y la era, los moros han hecho prisioneros al Rey y general cristiano, que se encuentran de rodillas y con un moro escoltándolos mientras se revolotea la bandera.

Los moros revolotean la bandera

El segundo acto de la función de moros y cristianos se escenifica el domingo por la mañana. Los moros suben al cerrillo de los almireses, en el que velan las armar y preparan los chascarrillos populares, para bajar a la era del castillo a eso de las once de la mañana.

 

Después de una enfurecida batalla se representa el paseillo de los lanceros. Esta escena es protagonizada por los lanceros moro y cristiano. En ella el lancero cristiano, mediante el dialogo, convence al lancero moro de los beneficios que tiene el ser cristiano.

 

Paseillo de los lanceros

Ya por la tarde se realiza la tercera y última representación de moros y cristianos. La entrada de las fuerzas moras en la era (de la que son dueños y señores) se realiza a “bombo y platillo” luciendo las insignias, tomando sus posiciones y revoloteando la bandera de la que son dueños. Aun mantienen prisioneros al Rey y general cristiano, aunque en breve estos se escaparan para desconcierto de los moros. Este acto se caracteriza por el acercamiento de posturas de ambos bandos y la recuperación de todo lo perdido, por parte de los cristianos en el día anterior.

Los moros entran en la era

 

Los cristianos “envalentonados” por sus últimas acciones victoriosas se deciden a atacar más directamente a las tropas moras. En esta escena se puede observar al embajador cristiano arremeter contra los moros del castillo, les pide que depongan sus armas y abandonen la era o de lo contrario lo harán por la fuerza. La negativa de las fuerzas moras origina una nueva lucha. En cada refriega el bando moro pierde poder, que es transmitido al público a través de los diálogos. Hay que destacar la tensión que transmiten, y como aumentan su intensidad a medida que se acerca un combate, transmitiéndonosla a todos los presentes.

El embajador cristiano trata con los moros

Cada bando tiene sus preocupaciones, mientras que los moros ven recortados sus dominios, los cristianos no consiguen recuperar a San Sebastián, (representado en las insignias).

Los moros en el castillo

Esta es, (a mi juicio) la escena más bonita de toda la función, y la más difícil. El Rey cristiano manda a campaña a su general, pero antes le pide que se encomiende a la Virgen. El rezo de la Salve, es seguido con emoción, y esto se manifiesta en el silencio que recorre la era. La dulzura, el mimo, la serenidad.... se contrapone con la fuerza, el descaro, la bravura.... al terminar e irse con decisión contra el castillo y desafiar a todo moro que lo guarda. La escena lo merece, y vale la pena estar todo un año esperando este momento. Hay que destacar que, aunque la dificultad para transmitir dicho sentimiento es una labor muy difícil, los últimos generales han sabido poner todo su sentimiento y su fuerza, consiguiéndolo con creces.

Rezando la salve

Después de un diálogo con el general cristiano, los moros acceden a devolver a San Sebastián por cien libras de oro fino. Para transportar dicho tesoro el trabajo es encomendado a unos misioneros. Esta es una nota de humor, ya que estos personajes, cada año hacen algo diferente, siempre respetando su libreto, ya sea introducir alguna estrofa de humor, un sequito, repartir “estampitas”, etc. Cada año, el cura que va vestido de negro y con barba cambia, y es un deporte nacional intentar descubrir quien lo representa ese año, ya que nunca se sabe a ciencia cierta quién es. Las risas y carcajadas están aseguradas con la participación de estos curas, eso es seguro.

Somos padres misioneros.....

Estos curas, que Dios guarde por muchos años, se presentan ante el bando moro, para sorpresa de estos, les hacen entrega del dinero pactado y esperan recibir a San Sebastián, pero los moros no lo entienden así y no se lo dan. Estos se vuelven por donde han venido (esperando el bautismo de los moros con impaciencia), e informando al Rey de lo acontecido.

Los misioneros dialogan con los moros del Castillo

Después del ultraje dado a los curas, el general cristiano vuelve a enfrentarse a los moros, pidiéndoles explicaciones por lo acontecido en la escena anterior, estos le contestan que no saben lo que son, si son magos o mujeres y que desaparecieron, la escena termina en una batalla, pero por las insignias.

El general cristiano desafia a los moros

Poco después, ocurre lo inevitable, la segunda y última batalla por las insignias. Estas batallas son muy divertidas, ya que en ellas se realizan bromas y gracias junto con los quiebros, derribos y placajes más inverosímiles. En ellas los protagonistas son las insignias, que si son portadas por niños / as, estos a su vez se ven metidos en las “gracias de los mayores”. Las carcajadas nunca van a faltar.

La madre de todas las batallas

La lucha fue encarnizada

Una vez terminada la batalla, los cristianos toman posesión de sus insignias recién recuperadas y como ostentación de poder revolotean la bandera.

Mientras el portador de la bandera la revolotea, las fuerzas cristianas la custodian, ya que aunque los moros “están tranquilitos” revoloteando la bandera mora pueden arremeter con furia contra el abanderado, al cual entre moros y cristianos lo elevan mientras este sigue revoloteando.

Cada cual con su bandera

Este año hemos sufrido un pequeño cambio de planes en este aspecto, ya que siempre “la furia de los moros” se había cebado en el abanderado, este año el guerrero cristiano (foto central) la ha sufrido en sus carnes, ya que los moros, después de un movimiento táctico inigualable, lo cogieron con una maestría impresionante e impresionantemente lo tiraron a la fuente de la era. No se la gracia que le hizo al guerrero cristiano, pero a todos los asistentes puedo asegurar que fue mucha.

Una de las últimas escenas, es cuando el general cristiano “hace una ronda por los alrededores del castillo”. En esta escena, que empieza con un monólogo del general moro, este descubre una imagen de la Virgen, colgada en el castillo (en la foto está tapada por la apuntadora), y va a destruirla.

Entre generales anda el juego

 

En el momento en el que el general moro va a descargar su alfanje, aparece el general cristiano, parando el golpe, y mantienen un dialogo entre cruce y cruce de golpes, terminando la escena con la salida, por parte de los dos, de la era en dura y fiera batalla.

El bautizo de los moros, es junto con la salve, una de las escenas más esperadas, en ella rechazan su religión y acogen el cristianismo. Todos los bautizos son precedidos de un pequeño diálogo, y son acompañados uno por uno a la pila bautismal que se ha situado delante del castillo y que poquitos años contiene únicamente agua.

Viva esta ilustre Bandera....

Viva esta ilustre bandera

por nosotros rescatada

que a costa de tanta sangre

la tierra quedó manchada

viva el español estandarte

vivan sus tropas guerreras

vivan sus jefes triunfantes

viva España

viva el Rey

viva la cristiandad

viva el pueblo de QUÉNTAR

y viva San Sebastián.

Con este verso, pronunciado por el guerrero cristiano, se da por concluida la función de moros y cristianos, dándose paso al cabo de los trabuqueros para que lea los encargados de sacar las Insignias en la función de año que viene.